sábado, 13 de febrero de 2010

UNIVERSAL PIERDE UN REFERENTE Y UN SEÑOR ARIEL DELBONO


En las canchas uruguayas, ya no hay más “olor a gol”, su clásico comentario cuando un equipo se venía encima del otro. Ariel Delbono, comentarista de radio Universal, ha resuelto colgar los auriculares y cerrar una etapa de 47 años al frente de un micrófono para analizar, opinar y buscar, justamente, cómo es el aroma del tanto a punto de concretarse.
La salud, sobretodo, precipitó el retiro del comentarista e integrante de la mesa de Estadio Uno, hábito de los lunes que también abandonó. A los 65 años, Delbono ha padecido múltiples afecciones cardíacas: operado del corazón, hizo hace unos años un infarto cerebral y lleva hoy marcapasos. Con esos antecedentes, los médicos le insistían para que abandonara alguna actividad. Abogado y funcionario municipal, el hilo se cortó por el lado más desgastante: el periodismo deportivo que lo obligaba ir a canchas, a veces sin cabina, a veces de noche_o lloviendo. “Era una decisión que tenía en el subconsciente. Mi doctora me decía que tenía que descansar más, dejar algo de lo que hacía. Lo fui pensando, madurando hasta que un día, hace poco, me dije: ‘voy a dejar el periodismo’. Y así fue. El año pasado fue mi último como comentarista”, asegura Delbono.
Hoy, las tardes de fin de semana del Dr. Delbono son atípicas. Mira el fútbol por la televisión o pone Universal en la radio. Allí donde estaba su voz, hoy solo se escucha a Alberto Kesman con los comentarios de Enrique Yanuzzi y, eventualmente, Ángel “Tito” Bernardo. “Es raro, pero por el momento no extraño”, reconoce Delbono a Sábado Show.
El comentarista sufrió muy tempranamente los declives de salud. A los 11 años, cuando vivía en su Tacuarembó natal, padeció de fiebre reumática que lo dejó un año en cama. En los ‘90, una recaída obligó a que fuera operado en Estados Unidos de la afección cardíaca y seis meses después, sufrió un infarto cerebral. Tuvo que aprender a hablar de nuevo.
“De todas mis enfermedades salí con mucho amor propio y ganándole a la muerte. Tres veces vi el túnel, con las luces en el fondo. Se siente esa tranquilidad, te vas yendo, como que navegás, pero en un momento yo dije: no, no quiero. Me quedo”, relata.
Delbono comenzó su camino por el periodismo deportivo a los 18 años en Tacuarembó. Luego, pasó a CX_32 de Montevideo y después, a Sarandí. Desde 1982 hasta ahora, ha sido uno de los comentarista de Universal, junto a Enrique Yanuzzi.
En su casa de Pocitos, el comentarista retirado habló de su presente, su dilatada carrera, sus colegas y claro, la suerte que podrá tener Uruguay en el mundial de Sudáfrica, si es que el “olor a gol” está o no del lado celeste.
—¿Cuánto costó tomar la decisión de retirarse?
—Bastante. Pero la fui madurando y una vez que lo resolví, fui terminante. No acepté volverme a atrás, por más que algunos amigos me pedían que me quedara. Dije que me retiraba y punto.
—¿Cuál fue su último partido?
—Con el final del campeonato pasado. Ahí anuncié el retiro. No hablé mucho, simplemente dije que terminaba mi actividad. Si empezaba con muchos discursos y cosas, iba a ser más dramático. Había pensado en un discurso largo, pero después lo fui achicando hasta quedar en el anuncio nomás. Tal vez, habló más Kesman que yo.
—¿De Estadio Uno también se retiró?
—Sí. Al lunes siguiente fue mi último programa. Los muchachos de la producción se pasaron, hicieron un racconto de mi participación en el programa, cosas que ni me acordaba. Fue muy emotivo. Los compañeros y Sánchez (Padilla)_dijeron las cosas que sentían hacia mí y yo también hacia ellos. Sánchez es un gran amigo. Él fue de los que organizó una campaña para recolectar fondos para que yo pudiera operarme en Estados Unidos.
—¿Cómo se encuentra hoy de salud?
—Estoy bien, estoy fuerte. Pero tomo 23 pastillas por día. Y tengo que cuidarme. Siempre salí de todos mis problemas de salud con mucha energía y amor propio. Solo una vez, cuando tenía 12 años, quise morirme, pero no se dio. Después, siempre volví de la muerte.
—¿Qué planes tiene a partir de ahora?
—Disfrutar del tiempo libre, de pronto escribo un libro. A la vez, sigo con mis actividades en la comisión de seguridad del deporte y en la Intendencia.
—¿Cómo se inició el periodismo deportivo?, ¿jugó al fútbol en algún momento?
—Sí, era loco del fútbol. Pero con la fiebre reumática a los 11 años, tuve que dejar.
—¿Entonces se volcó al periodismo?
—Fue una casualidad en realidad. Empecé a en radio Tacuarembó. Yo estudiaba abogacía en Montevideo, pero estaba allá por unas vacaciones. Unos amigos tenían una audición y me mandaron a un partido. Al otro día, en la radio hice los comentarios. Al dueño le gustó y me siguieron llamando. Fue una carrera rara: empecé como comentarista.
—Y_en Montevideo, ¿cómo fue su pasaje?
—Trabajé en la (CX)_32 con Carlos Muñoz relatando y Enzo Ardigó era el comentarista; fue el mejor que haya escuchado. Lamentablemente, falleció a los seis meses de que yo entrara a la radio. Después, pasé a radio Sarandí y en 1982 me incorporé a Universal hasta ahora.
—Fueron 47 años de carrera, ¿qué momentos recuerda cuando pasa raya?
—Me vienen los partidos del arranque, Tacuarembó-Cerro Largo, que fue el primero que comenté. Después, los mundiales a los que fui. También recuerdo las copas internacionales de Nacional y Peñarol, esas cosas las pongo en el baúl de los mejores recuerdos.
—En este tiempo retirado, ¿mira los partidos por la televisión?
—La mayoría sí. Fui a ver la semana pasada a Nacional-Tacuarembó. Pero como un hincha más. Los demás, veré si los miro por TV o voy en algunos casos, como uno más.
—Pero no le dan ganas de ponerse a comentar...
—No, extrañamente miro los partidos en silencio. Por primera vez en mi vida.
—¿No extraña entonces?
—No tanto. Supongo que más adelante me va a pasar, pero por ahora estoy disfrutando.
—Los mira por TV, ¿no escucha la radio?
—Escucho sí. Pongo a los compañeros de la Universal.
—Y ahora que no está usted, ¿qué comentarista nos recomienda?
—Al que quieran, hay muchos buenos. Yo voy a seguir escuchando a Yanuzzi, de repente algo del Toto (Jorge Da Silveira). Y_después voy a hacer algo que nunca pude: un poco de zapping para ver cómo relatan y comentan otros colegas, a la mayoría nunca los escuché, como te imaginarás.
—¿Cómo definiría su comentario?
—Siempre traté de ser medido y ecuánime. Durante toda mi carrera fue así. Pienso que quien empieza con un comentario duro, es un comentarista de poco andar, termina rápido su carrera. Yo, en cambio, traté de decir mi verdad con mesura y por eso llegué a donde llegué.
—Igual, imagino que más de uno se habrá enojado con usted a raíz de algún comentario...
—Eso seguro. Hay gente que se molesta cuando uno opina. He tenido jugadores o dirigentes que no me hablaban, esas cosas.
—Se retira este año, justo cuando Uruguay va al mundial, ¿no pensó en eso?
—Lo pensé sí. Pero iba a ser muy complicado que viajara a Sudáfrica. Hay que darse muchas vacunas, es un viaje largo.
—¿Cómo cree que le irá a Uruguay?
—Lo veremos. El fútbol uruguayo tiene muchos problemas, más que cuando yo empecé en esta profesión. Se han hecho cosas, como la integración con el fútbol del interior. Pero hay cosas en las que trabajar y mucho: en los juveniles, los niños y en la seguridad.
—¿El problema es la “cabecita”, como dice su colega Da Silveira?
—Es uno de los problemas. Los jugadores, en su mayoría, terminan la práctica y no les gustar seguir pensando en el fútbol, piensan en otras cosas.
—¿Como abogado no ejerce?
—No, tengo un problema: no sé cobrar. Me hago amigo del cliente y no puedo cobrarle. Termino perdiendo plata porque pago los timbres. Entonces lo dejé por actividades en las que acordamos un sueldo y ta, yo sé que cobro esa plata y punto.
—¿Cómo le gustaría que lo recuerden como comentarista?
—Con que me recuerden, ya está bien.

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