viernes, 22 de enero de 2010

EL DRAMA DE LA VILLA O EL FESTEJO DE LA MISMA

Cuando todo un barrio queda dividido en dos
Los DT de Rampla y Cerro dicen que no es un partido cualquiera: "Es el más importante del año"
JOSÉ MASTANDREA
Ya hay banderas colgando de algunos balcones de esas viejas casonas que adornan las inconfundibles calles de la Villa del Cerro. También, algunos negocios desenmascaran su pasión y se visten de rojiverdes o albicelestes. El barrio ya palpita el clásico. Los vecinos cruzan bromas y redoblan apuestas en los boliches que recuerdan a un Montevideo que ya se fue.
La Fortaleza no es ajena a tanta pasión. Sus angostas calles se tiñen con los colores de sus dos hijos pródigos: Cerro y Rampla, o Rampla y Cerro, según el cristal con que se mire.
El calor del verano se sumó a la fiesta. Niños (y no tan niños) aprovechan y lucen sus camisetas. Desteñidas, vaya uno a saber de qué batalla quedaron como recuerdo imborrable. Pero ahí están, como si fuesen trofeos, recorriendo las calles del barrio, contagiando aliento y recogiendo bromas. Los de Rampla, trabajaron en el viejo Parque Nelson. El Olímpico que hoy luce `aggiornado`, pintado, coqueto, con césped parejo y cortado en franjas.
Los jugadores terminaron de trabajar. Eduardo Del Capellán se quedó en el campo de juego, apuntando, dialogando con sus colaboradores, ultimando detalles. "Llegamos bien, tuvimos diez días intensos de pretemporada en Córdoba, tuvimos una sola baja (Álvaro Alonso) y llegaron tres refuerzos importantes. Estamos confiados, tranquilos, pero sabemos que estos partidos son dificilísimos, diferentes. Es un clásico de barrio, un clásico especial", dice.
Cuando llega el turno de hablar del rival, no lo nombra. "Ellos se reforzaron bien, están preparándose para jugar la Copa Libertadores, armaron otro equipo, otro plantel. No va a ser el mismo equipo que enfrentamos el año pasado cuando empatamos 1 a 1", agrega.
Para el técnico `picapiedra`, los clásicos son clásicos, se jueguen en donde se jueguen. "La historia es la misma en todos lados. La gente te para por la calle y te dice `hay que ganar o ganar`, nadie viene y te palmea diciendo `mirá que si perdemos no pasa nada, está todo bien igual`. Uno trata de que esa presión diaria no le llegue a los jugadores, pero les pasa. A ellos también los paran y le dicen lo mismo. Es un barrio dividido, hay que entenderlo ¿no?", resalta sin dramas.
Del Capellán cree que llegan en igualdad de condiciones a este nuevo pleito. "En el arranque no hay ventaja para nadie, llegamos en las mismas condiciones. En el Apertura, nosotros recién nos estábamos armando, recién nos estábamos conociendo y por ahí fue el hándicap que dimos, pero no nos fue mal. Lo sacamos a flote. El grupo fue fundamental para lograr lo que logramos. Hicimos una buena cantidad de puntos y superamos un montón de obstáculos, de falencias. Los muchachos le dieron para adelante y le pusieron la mejor onda posible, sin ese aporte, sin esa entrega de su parte, hubiese sido muy difícil lograr lo que logramos".
No muy lejos, en ese mismo barrio y casi a la misma hora, el plantel de Cerro regresó de entrenar. Volvió a ducharse y cambiarse en el `Luis Tróccoli`, también rejuvenecido por dentro y por fuera, como preparándose para la fiesta del domingo.
En la cancha está Pablo Repetto. Es su regreso a Cerro, su vuelta a un clásico, una apuesta dura, por cierto.
"Nosotros llegamos bien, tuvimos tres amistosos previos a este partido y llegamos con un plantel renovado. Sumamos a seis jugadores, hemos hecho algunos retoques, pero la ilusión de ganar sigue siendo la misma", indicó el técnico albiceleste.
Para Repetto no hay dudas: "este es el partido más importante del año. Es el partido de todos, de la gente, los jugadores, los técnicos y los dirigentes".
Dice que llegan bien, pero podían haber llegado mejor. "Quizás, una semana más o dos, nos hubiesen venido bárbaro, pero estamos bien. El objetivo trazado es encarar los dos campeonatos por igual. No se hizo un buen Apertura y hay que tratar de sumar puntos para que Cerro no quede en una posición incómoda la próxima temporada. Y lo de la Copa es muy importante, por ahí hacer una campaña que deje una marca en la historia del club es algo a lo que este grupo aspira. Se conformó un plantel más numeroso para poder encarar los dos torneos a la vez. Lo que no ha cambiado es la presión. La primera vez que llegué a Cerro me dijeron: `mirá que hay que ganar el clásico y ahora volvió a pasarme lo mismo. Me lo recuerdan siempre", dice con una sonrisa de oreja a oreja.
Es el clásico de la Villa y punto. El duelo que divide a la Fortaleza en dos, el partido que mueve a todo un barrio y que contagia a los demás. Es la pasión de un Rampla-Cerro.
Victoria: "No me olvidaré más"
"Dirigí en el clásico que le ganamos a Rampla en el Olímpico 3 a 0. Fue una verdadera fiesta, una locura. No me olvidaré más de ese día. Vi a gente grande, a niños llorando después del triunfo, algo increíble y notable a la vez", recordó Pablo Repetto.
Empate: "No nos conocíamos"
"El único clásico que dirigí fue el del Apertura y no nos fue mal. Recién se había armado el plantel, estábamos conociéndonos, como quien dice, y terminamos empatando un partido que pudo ser nuestro", rememoró Eduardo Del Capellán.
"En el estadio es diferente, es mucho más frío"
Parecía que la fiesta volvía al barrio. Estaba todo listo para que Rampla Juniors (local, en este caso) y Cerro tuviesen el duelo en casa. Pero no pudo ser. Otra vez el clásico de la Villa se jugará lejos, en el Estadio Centenario. "No es lo ideal, claro. Hubiese sido más lindo jugarlo en el Olímpico, pero a nosotros no nos cambia. Siempre les dijimos a los dirigentes que estábamos dispuestos a jugarlo en donde lo fijaran. Pero no es lo mismo. Cambia el entorno y cambia para la gente porque no puede tener el clásico en su barrio, pero para los jugadores no cambia, después que la pelota empieza a rodar, son once contra once y saben que los de afuera no pesan, no inciden", dice Eduardo Del Capellán, técnico ramplense.
"Que no se juegue en el barrio hace que el clásico pierda encanto, logra otro entorno, y hace que todo sea más frío. El Centenario es más grande, las hinchadas están lejos de la cancha y no es lo mismo que jugarlo en el Tróccoli o el Olímpico donde la gente está más cerca y se vive mucho más intensamente. También se pierde toda la previa. En estos días, el clima en el barrio es espectacular. Todos se embanderan, la gente sale a gritarte, a darte aliento. Si se hubiese jugado en el barrio, el domingo era una fiesta seguro, pero bueno, hay que jugarlo en donde sea y como sea. Eso es lo que no se puede perder de vista. Se juegue acá o allá, siempre va a ser un clásico de barrio y hay que ganarlo", confió Pablo Repetto el entrenador de los albicelestes.
Ovación digital

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