sábado, 2 de enero de 2010

DEFENSOR-SPORTING SPORTING-DEFENSOR


Parque Rodó, Punta Carretas, un pedazo de nostalgia. SPORTING y DEFENSOR.

Corría la década del 50 y SPORTING, dominaba el espectro basketbolístico uruguayo. Títulos y más títulos conseguidos de la mano de un equipo sólido y sencillamente fenomenal. Los mismos se lograban tanto en nuestro medio como en el ámbito internacional.

La conducción dirigencial del club, pasaba por la joven mano de un dirigente inteligente, capaz, audaz, verborrágico y con un caudal económico excepcional, que en gran parte estaba dedicado a su pasión: el basketball.

Cabe la aclaración que el mismo era absolutamente amateur, pero todos conocemos como funcionan los métodos cuando el pseudo amateurismo se convierte en marrón, pero de la misma forma, influye de manera determinante en el mejor desenvolvimiento de la búsqueda pretendida.

Ese era el caso de Sporting, un “adelantado” en una época que el basketball en Uruguay era un deporte netamente amateur.

De la mano del Contador Damián, el club del parque Rodó transitaba su epoca quizás de mayor brillo en su historia. Un plantel reducido, pero con una efectividad asombrosa, se convertía en el mejor equipo de Uruguay, y hasta en algunos casos, el mejor de América.

Los nombres de Baliño, Barone, Costa, Fava y Roselló, sintetizan el five que más logros obtuvo. Una particularidad del mismo era el trabajo concienzudo llevado y plasmado desde el banco por un fenómeno de hombre y de Director técnico, que se llamó Héctor López Reboledo, a quien tuve la enorme dicha de tratar y de quien pude rescatar valores humanos y profesionales de enorme importancia. Para confirmarlo menciono el hecho que en ese momento y por muchos años más, fue director responsable y secretario de El Diario, vespertino, de mayor tiraje en ese momento en el país, en el cual tuve el altísimo orgullo de iniciarme en esta actividad. Y para mayor conocimiento aún, por la década del 60 recaló como técnico en un avasallante Verdirrojo, que buscó en su sapiencia la continuidad de un ascenso vertiginoso desde Cuarta de Ascenso a Primera División del basketball capitalino.

Con esos cinco jugadores, se manejaba de una manera magnífica y curiosamente, la mayor parte del tiempo, permanecían los cinco jugadores en cancha. Cuando venía el cambio, aparecía en escena Záfiro Antúnez, según por quien, y si no lo hacían los hnos. Peinado, Carlitos y Ulises, dos abonados a esa historia gloriosa del equipo del Parque Rodó.

Presentada así a grandes rasgos la historia del Sporting del “Guanaco” Costa, excepcional jugador, famoso por sus goles de gancho, defensor de lujo de su tablero y atacante de brillo internacional a nivel de selección, que junto a Carlitos Roselló, grande él, algo tosco en sus movimientos, pero un rebotero de excepción, también con participación activa en el seleccionado nacional de ese momento. Integraba la línea de dos en una clásica defensa zonal de tres dos, que completaban, en primera línea “Quique” Baliño, un rayo de ligero, siempre presto a recibir el rebote y convertirlo en gol, Barone, verdadero conductor del equipo en lo que al ataque se refería, capitán del mismo, sagaz, y aplicado, con poco goleo pero inteligente e intuitivo y un Fava que se complementaba por el otro lateral con singular eficacia.

Mientras esto ocurría en Sporting, Defensor de la mano de un dirigente excepcional como lo fue Don Luis Franzini, se defendía bastante bien en un fútbol uruguayo, monopolizado en esa época por los dos grandes. Nacional y Peñarol., el club de Punta Carretas siempre estaba en los primeros planos y recuerdo con un dejo de nostalgia, aquel equipo que en 1943, en la última fecha del torneo le diera el “empujón final” a mi equipo Rampla Juniors, que debía descender a Primera B.

Los hechos que ocurren en la niñez marcan y precisamente lo hicieron con quien escribe ya que entre mi padre, hincha de Rampla y mi tío de Nacional, luchaban para incidir en mis sentimientos deportivos. Quizás el “atajo” hizo que el ascendente Velez Sarfield, mostrado en la tapa del El Gráfico, con la foto de su centre forward Juan José Ferraro, lograra el equilibrio justo en las preferencias de toda la familia. Gracias a la vida, gracias al destino que desde ese momento me convirtió en hincha del luego glorioso club de Liniers.

Ese Defensor, de Julio Barrios en el arco, Elbio Vázquez y Riobó en la zaga, Young, Mañay y Chagas en la línea media, Juan Emilio Pírez, El “Loncha” García (recién llegado de Italia), Clavarés, Sarro y Ferrés. Fue un pedazo de la historia de los “violetas” nombre heredado por el color de su camiseta y con el correr del tiempo,se autoexclueron del mismo, pasando a ser denominados “los tuertos”

La razón del cambio es sencilla. En la jerga carcelaria, “violeta” era el mote que se le otorgaba al presidiario violador. Hecho este despreciable y vil para toda la sociedad, incluso la carcelaria. Entonces ellos prefirieron admitir el de “tuertos” que hacía referencia al Faro de Punta Carretas, con una sola luz, de ahí el nombre.

No sólo aquella oncena dio prestigio y brillo a un Defensor cuatro veces campeòn en la era profesional del fútbol uruguayo. Afloran en mi memoria cracks indiscutidos como José Sacía “El Pepe” una verdadera institución en la rica historia futbolística de mi país. Un guapo, un jugador de aquellos, un uruguayo de la época donde el jugador profesional de su innegable jerarquá. Tenía el tiempo suficientes como para cumplir el sueño de ser “murguero” otra pasión típicamente oriental. Osvaldo Balseiro, un entreala izquierdo de primera, Héctor Demarco, 8 de primera, El “Lobo” Miramontes, lo que hoy sería un marcador izquierdo de alto vuelo, Williy Pirez, hijo de Juan Emilio, Argimón, Luis Garisto, Radiche, Tejera, el Poliya Da Silva, Hugo Bagnulo, Colvera,Vacca, golero de Boca junto con Marante, back derecho del mismo equipo, Alejandro Morales, Schubert Gambetta en su adiós del fútbol profesional, Julio César Jiménez, y dejo para el final a uno de los más grandes jugadores de la historia del fútbol Sudamericano, de muy corto pasaje por el club, y estoy haciendo referencia a Juan Manuel Moreno. El “Charro” Moreno, que un día tuvo la gloria en sus manos y sus pies, cuando ya en su ocaso de su brillantísima carrera deportiva, le convirtiera tres goles a Nacional en el Estadio Centenario, que le sirvieron para alcanzar una victoria resonante a los “tuertos” en su enfrentamiento con los “bolsos”, en un momento donde era más que difícil llegar al Centenario y salir del mismo con un punto…..para en ese entonces equipos considerados chicos.

En el recuerdo con motivo de un nuevo logro de los “tuertos” se que he olvidado, figuras prestigiosisimas. No fue mi intención minimizarlas. El que a veces el disquette llega a un punto que se “tranca”. Mi intención es válida para todos aquellos que de una u otra manera han pasado y dejado su semilla en el fértil campo del histórico y hoy remodelado Parque Luis Franzini.

Es mi intención el recuerdo a dos prestigiosas instituciones de distinto rubro, que fusionadas produjeron lo que hoy es DEFENSOR-SPORTING.

Cabe acotar que en el medio de estas historias casi paralelas en lo deportivo, hay un lapso que lo impone mi radicación ya definitiva en Argentina, donde me prometi cumplir el sueño de mi vida de poder desarrollar mi actividad por más de casi treinta años interrumpidos como cronometrista de Clarín. En ese lapso se produce lógicamente un espacio, imposible de cubrir con la profesionalidad debida para destacar hechos producidos en dicha epoca.

Mi reconocimiento sincero a una institución de las llamdas chicas en el fútbol de mi país, que con el esfuerzo de muchos llega a ser considerada como un prestigioso club no sólo a nivel nacional, sino que también lo es internacionalmente.

Sin más saludos de “El Gaucho”

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